«Los poetas inmaduros imitan; los poetas maduros roban»
T.S. Eliot
Esta discusión sobre la «piratería» tiene varios giros interesantes. Ya hemos señalado anteriormente que este término tiene una fuerte carga policíaca y que parte de una serie de falsos supuestos. Es un término además que no es definible, ya que según el contexto puede ser pirata desde una persona que copia un CD a su novia, como el que vende software licenciado en Galerías Wilson. Si todos son piratas, entonces nadie lo es y el término pierde cualquier validez analítica. Un cajón de sastre, un sentido común.

Steve Ballmer. Fuente: Universidad de Windsor, Canadá
Vale entonces revisar un poco la discusión sobre piratería, derechos intelectuales, inversión en desarrollo e investigación, con Steve Ballmer (Jefe de Microsoft) versus la comunidad de software libre. Revisemos algunas de sus opiniones:
«Nosotros gastamos un montón de plata licenciando patentes, cuando la gente viene a nosotros y dice ‘Hey, este software viola nuestra patente, nuestra propiedad intelectual, nosotros iremos a la corte y pagaremos un gran cheque’. Pienso que es importante que los productos de código abierto estén obligados a participar del mismo modo en el régimen de propiedad intelectual» (Fuente: Wired)
«Hemos tenido un asunto, un problema que hemos tenido que confrontar, debido al modo en que la GPL (Licencia pública) trabaja, y porque el Linux de código abierto no viene de una compañía -Linux viene de la comunidad- el hecho que ese producto use nuestra propiedad intelectual patentada es un problema para nuestros socios. Gastamos 7,000 millones de dólares al año en investigación y desarrollo y nuestros socios esperan que protejamos o la licencia u obtengamos un beneficio económico de nuestras innovaciones patentadas.» (Fuente: ZDNet)
Ballmer plantea que el software libre se patente, porque de otro modo Microsoft no podría competir. Que el mejor modo para que se innove el software, es a través de compañías que inviertan en este, y que parte de las ganancias producida por el derecho a usarlo se reinvierta en innovación. Si en algún momento la compañía infringe alguna patente (lo cual ocurre muy a menudo en Silicon Valley).
El modelo de Linux es distinto. Código abierto, cualquiera puede innovar, meter mano, hacer su propia distribución. ¿Resultados? Sistemas operativos cada vez más amigables (Ubuntu es una maravilla), seguros, libres de virus, estables.
¿Por qué se innova en Linux? ¿Quiénes innovan? ¿Quiénes financian esa innovación?
Amor al juego, le llaman. Al desafío de ir creando y creando. Claro, hablamos de personas que pueden darse un poco ese lujo de ser creativos. ¿Quiénes son estos señores, estos artesanos de la sociedad red? Los hackers. Linus Torvalds (sí, de allí viene el nombre) lo dice de modo más preciso:
«Así llega a crearse algo como el sistema Linux. No se trata de hacer mucho dinero. La razón por la que los hackers de Linux hacen algo es que lo encuentran muy interesante y les gusta compartir eso tan interesante con los demás. De repente, se obtiene entretenimiento del hecho de estar haciendo algo interesante, a la vez que se alcanza una repercusión social. Se logra así este efecto de la red Linux, donde hay multitud de hackers que trabajan juntos porque disfrutan con lo que hacen.» (La ética hacker, prólogo)
A eso llamo yo la revolución de los artesanos. Anfibios digitales que entran y salen del mundo virtual, paseándose como por su casa en cualquier lado, innovando, creando, diviertiéndose.
Perútags: pirateria steve-ballmer linux gnu open-source software-libre gratis microsoft windows ubuntu desarrollo investigacion propiedad-intelectual derechos-de-autor pirateria
Roberto, vale la pena analizar el caso de Linux desde la perspectiva economica de la propiedad intelectual:
En este caso, los «creadores» estan obteniendo beneficio de la actividad de creación.
En otras palabras, la «actividad de creación» les brinda suficiente «satisfaccion» como para dedicar parte de su tiempo a esta actividad y no a otras (en terminos economicos, la «utilidad» que obtienen de dedicarse a la «actividad creadora» compensa el costo oportunidad de estar dedicandose a otra cosa que tambien le brinda alguna forma de satisfaccion directa o indirectamente).
¿Que sucede con aquellos casos donde la actividad creadora no es tan «divertida» o «satisfactoria» per se?
¿No es acaso en estos casos, donde se hace necesario algo que incentive la actividad creadora por sobre otras actividades?
Ese incentivo vienen a ser las patentes, que no son otra cosa que un «monopolio» temporal sobre el lucro posible de realizarse a partir de la «creación» o de sus derivados. Ojo: no constituye una restricción a la creación alternativa derivada de lo patentado, sino al lucro posible sobre este.
En este caso especifico, estoy totalmente a favor de Linux y en desacuerdo con lo argumentado por Ballmer. Linux no tiene fines de lucro asi que una patente no se hace necesaria. Pregunto entonces, ¿como asi este caso podria constituir un ejemplo o argumento contra la propiedad intelectual? Saludos,
Que manera de torcer las cosas Morsa. Lo que Ballmer está diciendo es que cuando Microsoft usa una idea o programa ajenos, ellos son responsables y pagan el costo o la licencia que corresponda al creador; pero que si un GLP hace lo mismo, usando por ejemplo ideas y programas patentados de Microsoft, ellos no tienen a quien exigir esta regalía porque no existe una compañía o persona responsable e identificable que asuma esta obligación.
Cualquiera puede trabajar gratis si le da la gana por diversión o por que no necesita el dinero. En ningún momento se objeta esto, ni tampoco se afecta con ello la competitividad de los otros programas. El problema empieza cuando algún programa, con la excusa de ser gratuito, utiliza o modifica programas de propiedad de otros sin el pago ni la autorización que ello implica. Esto sí afecta naturalmente la competencia premiando al pendejo y castigando al creador y a quienes solventaron su trabajo.
No insultes por último a los artesanos. A ningún artesano se le va a ocurrir tirarse el David de Miguel Angel para pintarle ojos azules y decir que está innovando.
PANDILLEROS ASESINOS
Señor Ministro del Interior Octavio Salazar. Los barristas que hace días originaron la muerte de la joven contadora María Paola Vargas, no son barristas. Son asesinos, criminales, homicidas o parricidas. Cualquiera de estos sinónimos.
Pero no.
Usted los trata con respeto, con gentileza cándida que la verdad, cuando lo vi en televisión -se me amotinaron las tripas-, pensé que se iba a referir a esos salvajes con el rigor de un militar viejo verde -por el color del uniforme-; pero tampoco.
Nuestro problema en éste país es que somos buenitos -por eso que estamos verdes-. Somos tan buena gentes -como los bomberos- que al final nos agarran de cojudos.
Y hay que ser bien iluso para decir que los barristas presuntamente involucrados en el violento ataque que causó la muerte a la joven contadora, deben entregarse porque serán identificados y capturados.
¿Cuándo en la historia de nuestra fauna silvestre un barrista o barra bravista, piraña o tira piedra de barrio que se haya robado un par de zapatillas se ha entregado a la justicia?
Si un choro-monse no lo hace menos lo va hacer un presunto implicado de asesinato, que ni siquiera el ministro Salazar sabe si son implicados porque recién van a investigar. Y se van a entregar…
-Jefe… nosotros tábamos cerca de ahí pe… queremos que nos investigue… -siga esperando señor ministro.
Y para remate, le dice a los padres de la víctima -para agarrarlo a palos- que la Policía Nacional del Perú ha organizado un equipo que trabaja para dar con los «sinvergüenzas» que causaron la muerte de su hija.
¿Sinvergüenzas? -bien sano ah?
Sin-vergüenza hay que ser para ponerse los pantalones y proponer: Aquí la chamba es para la tropa, que salgan los militares y se levanten a todos los pandilleros miserables que nos destrozan la vivienda a pedradas y nos dejan como pirata con un solo ojo por salir y ver quién tiró la piedra. A esos que apenas acaba un partido se levantan todo lo que encuentran a su paso, y todo mundo tiene que esconderse como lo hacen los cuyes cuando el chamán del norte los mira antes de hacerse una limpia.
Los barristas que matan son asesinos. Los que acuchillan a quien encuentran a su paso porque nos les gustó su cara, porque de casualidad se aparecieron en su camino y les abrieron el cuerpo con machete así sean adolescentes merecen castigo. Por qué no los enmarrocan a todos en fila de paredón y los hacen sudar haciendo carreteras en la sierra?
Es cierto que seguro saldrán los ciprianis a proclamar sobre los derechos humanos, a decir que pobrecitos, que son jóvenes y que la falta de trabajo los indujo, que la violencia familiar, el Estado, la sociedad…
¿Y los derechos del ciudadano? ¿los derechos al libre tránsito después de un partido de fútbol?
Esos sinvergüenzas son asesinos; criminales a secas.